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Tengo una idea pero...
¿es buena?

Cuando hay una idea que no deja de rondarnos la cabeza sentimos la emoción y la pasión de poder llevarla a cabo y hacerla realidad pero nuestra parte más analítica nos pide saber si, realmente, tiene sentido. Hay tres metodologías que pueden ayudarte a obtener parte de la respuesta. 

The Big Ideal

The Big Ideal es una metodología que se usó para crear conceptos de marca como los jabones Dove, por ejemplo. Se deben tener en cuenta dos grandes aspectos: las tensiones culturales y lo mejor de ti mismo. Es decir, cuáles son los problemas que tiene el mercado actual y qué puedes hacer tú o tu marca para ofrecer soluciones.

¿Cómo la desarrollo?

1.    ¿Cuáles son las grandes tensiones culturales actuales?

¿Tráfico? ¿Estrés? ¿Contamos con poco tiempo para hacer lo que nos gusta? ¿Usamos demasiado el móvil? 

Debes buscar qué problemas tiene el mercado para que tu producto o servicio pueda solucionarlos.


2.     ¿Qué solución ofrece tu proyecto? 

Deberás responder a todas las tensiones que has sacado en la pregunta anterior como si fueras el proyecto.


3.     Mi proyecto cree que el mundo sería un lugar mejor si…

Ahora te toca terminar esta frase como lo hizo Apple, Dove o Coca Cola.


Estos son algunos ejemplos:

 

Apple

Cree que el mundo sería un lugar mejor si las personas tuvieran herramientas necesarias para liberar todo su potencial.

dove

Cree que el mundo sería un lugar mejor si se les permitiera a las mujeres sentirse bien con ellas mismas.

 

coca-cola

Cree que el mundo sería un lugar mejor si las personas pudieran ver el vaso mitad lleno y no mitad vacío.

 

En muchas ocasiones, realizando esta metodología descubres que el producto que tenías en mente es solo una forma de cumplir con el objetivo que se plantea tu proyecto. Y es posible que descubras más caminos para resolver las soluciones que tu proyecto puede ofrecer.

 

Una vez que has descubierto y puesto sobre papel cuál es el verdadero objetivo de tu proyecto, si se te ocurren cosas nuevas y están dentro del propósito sigue adelante, si es algo muy diferente al propósito quizá deberías volver atrás y replantearlo.

The Golden Circle

El autor de esta metodología es Simon Sinek. Simon plantea que las empresas deben darle una vuelta al sentido de su proyecto y empezar siempre por el por qué. 

Por qué quieres vender lo que quieres vender.

Por qué haces lo que haces.

Luego deberás responder cómo.

¿Cómo lo haces o cómo lo vas a hacer?

 

Y, por último, deberás dar respuesta al qué.

¿Qué es lo que haces? Esto es conocido como la propuesta de valor, qué ofreces y por qué el cliente te va a elegir a ti y no a otro.

Modelo Canvas

Es posible que ya muchos conozcáis esta metodología. El objetivo de esta metodología es resumir los puntos importantes de un Plan de Negocios. Esto será importante para que sepamos cuáles son los puntos clave de nuestro proyecto. Es como nuestro capítulo piloto.

Tal y como el modelo indica debemos rellenarlo en orden. Lo primero será que indiquemos la propuesta de valor, nuestra propuesta diferencial, lo que hará que el cliente nos elija a nosotros.

  • Segmentos: es nuestro público objetivo o los diferentes buyer persona que podamos tener.

  • Canales: añadiremos los medios que vamos a usar para contactar y relacionarnos con el mercados.
  • Relación con clientes: debemos pensar formas para fidelizar al cliente y crear una comunidad que quiera a nuestra marca.
  • Fuentes de ingresos: tendremos que poner cómo obtendremos dinero: canales de venta, pago por suscripción, pago por uso, publicidad, etc. 
  • Recursos claves: cuáles son los recursos claves que harán que el proyecto pueda funcionar. Puede referirse al equipo, a los recursos económicos que vamos a necesitar, si es fundamental tener un local para la actividad, o una maquinaria específica, etc. 
  • Actividades claves: debemos señalar cuáles son las actividades principales para generar el valor a los clientes. 
  • Socios claves los proveedores que nos hacen falta o las materias primas o si necesitamos aprender algo en concreto para desarrollar la actividad, por ejemplo. 
  • Y, por último, la estructura de costes donde debemos señalar los gastos y costes principales que derivan del negocio y a los que tendremos que hacer frente.

Es posible que hayas aclarado un poco tu mente y hayas ordenado tus ideas. Pronto hablaremos del buyer persona o cliente potencial para que sepas construirlo y saber a quién te diriges. Hacia quién debes enfocar tu comunicación.